Después de la petición de información acerca de las peripecias vividas en mi reciente viaje: pues allá va. No sé dónde os quedasteis cada uno, y como es una historia que voy a colgar en varios sitios, pues empiezo desde el principio.
Ya sabéis que el viaje que me había montado era un poco caos, pero el dinero que me ahorraba merecía la pena. El viaje de ida, al cual temíamos tanto, la verdad es que nos salió bastante bien, los primeros aviones se nos retrasaron pero no lo suficiente para perder las conexiones, así que muy bien. Cuando llegamos a Lisboa, como teníamos toda la noche, decidimos coger un taxi e ir a visitar un poco la ciudad porque éstas no lo conocían: ahí empezó un poco a decaer el ánimo, porque éstas iban tan emocionadas de turistas, que el taxista se aprovechó, pero bueno, daba igual, era nuestro viaje. Después de “dormir” en el aeropuerto, seguimos el viaje, de nuevo en Madrid, pude ver a mis papis y ya cogimos el vuelo gordo. La verdad es que se me pasó muy bien, porque entre comer, ver películas, dormir y jugar a la consola del avión, se pasa genial. Después del último avión, ya estamos en Querétaro, y para nuestra sorpresa no tenemos maletas, así que tuvimos que poner una reclamación, menos mal que fue a buscarnos gente del congreso, que se encargó de todo: todos los días llamaban y se pasaban por el aeropuerto, pero nuestras maletas no aparecían por ningún lado, así que todo el congreso con la misma ropa, a lavar la ropa por la noche para ponérnosla por la mañana, y atracar las camisetas del congreso, que era nuestra única oportunidad para comprar, ya que el hotel estaba en medio de la nada, y no había ni una pequeña tienda donde se vendiese algo de ropa, un desastre. Bueno, teníais que haber visto el muro de la vergüenza, porque había uno que separaba el barrio superrico, del barrio superpobre.
En el congreso todo bien, fue un poco más ajetreado de lo esperado porque Antonio y Tara se tuvieron que preparar una presentación oral en el último momento, y ha sido un poco jaleo, pero bueno, menos mal que era un poco lolailo todo. Al final había traductor simultáneo, aunque tengo que decir que la mayoría de las conferencias las he escuchado en inglés porque era tan mala la traducción que prefería enterarme sólo de la mitad, aunque he de decir que cuando lo traducían del español al inglés según parece lo hacían muy bien.
Todo el mundo nos conocía, y más después de la charla de inauguración en la que dijeron que si alguien veía a unas españolas sin maleta que nos deseasen buena suerte, así que de repente se te plantaba gente delante que no conocías de nada, te daban un beso y te preguntaban por tus maletas, era la caña.
Con los posters bien, sólo me preguntó una mujer, y porque la abordé yo, la verdad es que como siempre ponían la sesión de pósters con la comida o los breaks, pues todo el mundo pasaba (yo la primera).
En la cena de gala, pues nada, con la misma ropa que teníamos, eso sí, pude estrenar una camiseta que nos regaló la de la tienda porque ya la dábamos un poco de pena. Menos mal que la gente no se lo tomó muy en serio, sólo los brasileños, y pudimos pasar un poco desapercibidos.
Bueno, una vez terminado el congreso, nos dedicamos a hacer algo de turismo: lo primero, como no, nos fuimos a ver las pirámides del sol y la luna, la caña, eso sí, me tiré dos días sin casi poder moverme, porque menudas agujetas, y es que estos aztecas ponen demasiados escalones, qué manía con llegar tan alto. Luego nos quedamos en DF en casa de una mujer que conocimos en el congreso, que nada más conocernos nos abrió su casa y nosotras pues como que no íbamos a rechazarlo, jejeje. Esa noche nos llevó a ver el centro en coche, pero menudo miedo nos metió en el cuerpo, porque era todo el rato con que cerrásemos las puertas, que los cristales no los bajásemos más de una altura,… Al día siguiente nos llevo a otro estado, Puebla, que lo malo es que nos pilló la cola del huracán y no paraba de llover, así que no pudimos ver lo mejor de allí, que era una pirámide con una iglesia encima (la de Cholula) y el volcán lanzndo humo (no me digáis cómo se llamaba porque estos nombres no puedo con ellos). Joder cómo conduce aquí la gente, nos llevó a 150, y eso que decía que había tardado mucho porque estaba lloviendo, yo lo flipaba.
Al día siguiente Tara y yo nos queríamos ir a Acapulco, sólo para ver el Pacífico, pero no nos dio tiempo de preparar nada, así que aprovechamos para acercarnos al aeropuerto para poner reclamaciones a todo el mundo para el tema de nuestras maletas, y cual fue nuestra sorpresa cuando 9 días después de llegar, nuestras maletas estaban allí, la cara de gilipollas que se nos quedó… Al parecer todo el rato habían estado allí, en la misma compañía en la que pusimos la reclamación al principio, pero para qué hablar entre ellos. Así que nada, a poner otra reclamación y pedir indemnización. Después nos fuimos al centro y como buenas turistas nos cogimos el turibus, 3 horas y pico para hacer todo el recorrido, y lo más gracioso de todo: había una tormenta de la leche, con millones de rayos y relámpagos, pero nosotras no nos mojamos en ningún momento, porque siempre llovió en el lugar por el que no estábamos nosotras, y es que después del día anterior nos lo merecíamos. Esa misma noche ya nos volvimos para Querétaro. Aquí se me olvidaba comentaros que todo esto lo hicimos moviéndonos en el metro y en los autobuses de gallinas que tienen, yo todavía lo sigo flipando, y la verdad que supergenial.
Ese martes nos fuimos a San Miguel de Allende un lugar donde nos flipamos comprando en los mercadillos, y es que ya teníamos maletas para meterlo!!!! Jejeje, el miércoles nos quedamos en Querétaro, y es que a Davinia le cayó la maldición de Moztezuma y no salió de la cama, así que nosotras nos quedamos dando vueltas por Querétaro. Al día siguiente a quien le cayó la maldición fue a mí, pero bueno, conseguí ir a San Joaquín a ver las ruinas de los juegos de pelota de los Chichimecas (jajaja, con esos nombres y se asustan cuando decimos culo, para que veais). Lo malo es que dentro de la excursión había comida, y sólo pude probar los nopales, es decir, las chumberas, así solas la verdad que no están nada buenas, pero en guiso mejoran bastante. Ese mismo día convencimos al chófer de la excursión que nos acercase a Bernal, que lo llaman el pueblo mágico porque tiene un peñón que dicen que da buena energía y la gente va allí para regenerarse. El viernes, aunque yo había pasado una noche fatal, no quería quedarme, y me fui con Tara a Tequisquiapán, pero la verdad que lo que más tenía era para comprar, y ya estábamos un poco hartas de tanto comprar. Por la noche salimos a cenar y a una disco a celebrar el cumple de Tara, pero en la disco que después que nos habían dejado pasar así de estrangis porque era superexclusiva, Tara se puso mala y nos tuvimos que ir.
El sábado era el día de vuelta. Nos vino a buscar uno de los organizadores del congreso que es la caña, nos tomamos algo con él y nos llevó a un barrio en fiestas antes de llevarnos a coger el avión. Y lo más fuerte, cuando llegamos allí, estaba una chica en la oficina, que según parece es la que se ha estado llevando todo el rato la bronca por nuestras maletas, pero no era ella la que nos lo había hecho, y nos dijo lo que realmente había pasado es que habían perdido nuestra hoja de reclamación y nos estaban dando largas, muy fuerte.
El primer vuelo a DF, yo creía que me quedaba ahí. Fui todo el rato agarrada de Tara y sujetándome en el asiento de delante, porque el avión no paraba de subir y bajar, porque era una avionetilla de esas manuales, y no paraba de ver al piloto como tocaba millones de botones todo el rato, y me ponía muy nerviosa. Cuando llegamos, el siguiente vuelo se había retrasado, así que nos fuimos a comer tranquilamente. Nos montamos en el avión, y ahí empezó nuestra pesadilla: con la coña de los baches que hay en las carreteras del país, empezamos a bromear con que también había baches en la pista de despegue, pero lo que había pasado es que había “ponchado” la rueda delantera. El piloto nos informó de ello y nos dijo que estaba esperando órdenes del aeropuerto. Yo mientras tanto encendí la pantalla del asiento y puse el mapa del recorrido, y vi que cuando llegamos al Golfo, el avión empezó a dar media vuelta: y así pasó, el pilotó nos informó que volvíamos, que para poder aterrizar teníamos que estar sobrevolando un tiempo y lanzando combustible, que se veía que salía por donde las alas, y que cumpliésemos las órdenes de la tripulación. Nos empezaron a decir que nos preparásemos para un aterrizaje de emergencia, y que nos quitásemos todos los pendietes, pulseras, cadenas, cosas que se pudiesen clavar, guardar todo lo que quedase por el medio,…., ahí ya todos desesperados. Nos explicaron las posiciones que podíamos adoptar en el momento en que ellos gritasen impacto, y es que no sabían si el tren de aterrizaje iba a salir o no, y ya nos explicaron cómo teníamos que salir, y todo eso. A partir de ahí solo nos quedaca esperar, cuando empezamos a descender, silencia absoluto, cogimos la posición de impacto y… el tren salió, al parar, todo el mundo aplaudiendo!!!!!! Cuando nos dijeron que nos teníamos que cambiar de avión, porque la llanta había destrozado todo el fuselaje del avión, imaginaros. El piloto salió a despedirse, y todo el mundo abrazándole.
Después llegó el caos, había que reorganizar a 340 personas. Después de unas 4 horas esperando en una cola, nos mandaron a un hotel. Allí ya Tara petó, y hasta el día de hoy, pobrecita, al día siguiente la tuvieron que poner una silla de ruedas para moverla por el aeropuerto, menos mal que le pusieron un esclavo como le llamábamos. Conseguimos que nos metiesen en un vuelo haciendo escala en Miami, así que ya estoy megafichada allí, y bueno pude dormir una noche con mis papis, que la verdad que se agradece. Pero al día siguiente en la vuelta a las Palmas, la tía de Miami, la incompetente como yo la llamaba, nos la armó y nuestro vuelo no valía, así que lo perdimos, y terminamos poniendo millones de reclamaciones al imbécil del trabajador de Iberia que nos trató como estafadoras. Así que de vuelta al suelo del aeropuerto a esperar a que abriese Aeroméxico para que nos reubicase en otro vuelo. Como final, llegamos a las 5 a Canarias de dos días después de lo que deberíamos, menos mal que sanas y salvas.
Y aquí os dejo, que llevo una hora escribiendo y hay que luchar con el jet-lag.
Muakas a todos
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3 comentarios:
Yo es q lo sigo leyendo y sigo alucinando. Espero q Moctezuma se haya olvidado ya d vosotras, q x lo q cuentas Tara debía estar muy malamente, la pobre. Qué tal llevas la vuelta? Y el jetlag? Y el silencio?
las tripillas las seguimos teniendo todas medio regular, pero bien. El jetlag,yo por el momento bastante bien, es raro, porque me despierto a medianoche como si ya valiese, y es que claro, mi cuerpo se lo toma como si fuese una siesta, pero menos mal que luego me vuelvo a dormir.
En casa lo de estar sola la verdad que bien,ya me cansaré de él, pero la verdad que estos no me dejan, jejeje.
Muchos muakas wapa+++
Ai mi cielo! Mira que me has hecho reir en este post (risa sana).
Vaya super aventura de viaje, no? En él has descrito mi peor pesadilla del mundo mundial: bajarme del avión y que mi equipaje haya desaparecido!! Por no hablar, claro está, de ese curso rápido en avión estropeado de cómo sobrevivir a un accidente aereo! Ahhhhhh!
Amor, el año que viene de vacaciones te vienes conmigo a Maspalomas, que ahí, aún con tormentas de arena (un día casi me meto piedras en los bolsillos para no salir volando) la vida es mucho más fácil y tranquila.
Besotes! Enhorabuena por tus vacas y sobre todo por tu regreso! Jaime.
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